La sanación emocional no ocurre únicamente al comprender lo que nos sucede, sino al integrar esa comprensión en nuestra experiencia interna. Desde una mirada clínica, implica reconocer patrones, heridas y mecanismos de defensa; desde una dimensión espiritual, supone reconectar con nuestro sentido de propósito y esencia. Sanar desde el interior es un proceso consciente que armoniza mente, emoción y espíritu, permitiendo un crecimiento genuino y sostenido.